
.“Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y, otra vez, con el ala a sus cristales
jugando llamarán”
al giro del dolor
ni las cavilaciones que cubren mis pestañas
ni lágrimas de sal transitando mi verbo.
Hoy vuelvo del silencio
de tanta soledad dormida en la azotea
de tantos tropezones por mi calle empedrada...
y escucho su juego en mis cristales.
Caen los espantapájaros.
Hoy prefiero sembrar el barro en mis balcones
de juncos y retamas,
prender en los tendales su ritual olvidado,
sus gestos de ternura.
Hoy es mejor esperar el roce de sus alas
la desnudez calladamente frágil de un trino
sus plumas de azabache manchadas de ilusiones.
Espero la derrota de mis muros
en esta ingravidez borracha de humedades,
el fulgor de una estrella que regrese mis pasos
a la tierra que vence cicatrices.
Y espero, extendiendo mis manos, descifrar
primaveras que cuelgan de sus nidos,
la memoria invirtiendo los kilómetros
de su itinerario
y su vuelo ,su vuelo en mi ventana.
Espero porque ellas, ellas sí volverán
Junto a Benjamín León, Sara Castelar y una pequeña representación de los que se atrevieron con este senderismo de versos.
Gracias a todos los que hicisteis posible que ese día quede guardado para siempre entre mis buenos recuerdos.
