3 jul. 2016

NÁUFRAGOS


                                                                               
El mundo es un dolor y un llanto gris;
a veces nos inunda su grito y su desgana,
olvidamos mirar al cielo
y el peso de los años nos encuentra
ajustando naufragios a las horas del reloj.

Qué pronto se evapora el sueño de los niños,
 y su risa buscando caracolas
en las blancas arenas de la infancia.
El resplandor de un baile en la plazuela
o el vértigo de luz
que inunda una mirada adolescente.

Qué pronto se marchita, a veces, el amor
que trastoca palabra y pensamiento,
que siembra de oleajes nuestras pieles
cuando rondan por sus cauces las mareas.

Qué fácil es entonces contemplar
la lluvia en el desierto,
los árboles nocturnos,
o un eclipse de luna que secuestra
el sol de abril de un campo de ternuras.

Es fácil olvidar el paraíso de las flores...

Y es que la vida es dura,
se alimenta de calles rotas, de mar cansada,
de sueños,
pájaros de papel
que lamen sus aceras,
de una esperanza hueca que nos retorna al crisol
de los claveles.

Es que la vida es dura
y, a veces, no es posible acariciarla.


© Ana Villalobos Carballo
     29 de junio de 2016

2 comentarios:

M. M.P. dijo...

Preciosa reflexión .....:Seguimos cumpliendo años, eso sí, envueltos de sabores y sin sabores que nos va dejando la vida
Besos

Julio González Alonso dijo...


La vida es menos dura cuando se pueden leer testimonios como el que aquí nos dejas. La herida del paso del tiempo es más amable. Abrazos.
Salud.